Gracias por ser mi hijo

Esta carta fue escrita desde el amor más profundo.
No es una historia, ni una reflexión.
Es una promesa, un agradecimiento y un camino compartid

DYLAN

Quiero decirte que te amo desde antes de saber que crecías dentro de mí.
Para mí fue la experiencia más bonita que se me dio a conocer: poder llevar a un ser y sentirlo crecer cada día dentro de mí, hasta que llegó el día en que naciste.

Y eras tú, el bebé de mis sueños, el que apareció aquella noche. Rubio, con los ojos azules, grande y con la piel blanca.
Como un ángel caído del cielo.
Puro e inocente.

Cada día era una alegría estar a tu lado. Disfrutar por primera vez de ser madre. Cada detalle, cada gesto, cada sonido significaba algo.

Ibas desarrollándote como cualquier otro bebé. Me gustaba dormirte, darte el pecho, transmitirte esa tranquilidad que tú necesitabas.

Cumpliste un año y ese día dijiste “papá”. No se puede explicar con palabras lo que sentí en ese momento. Una gran alegría y satisfacción recorrió todo mi cuerpo.

Luego empezaste con “mamá”. Hasta que un día dejaste de decir “papá”, “mamá”, de mirarme a los ojos.

Te gustaba jugar solo, alejado de todos. La aglomeración de la gente te molestaba. Dejaste de comer comida sólida para volver a comer triturado.

La preocupación y la angustia se instalaron, dejando paso a lo desconocido y al miedo de saber qué estaba pasando.

Después de descartar muchas cosas y tras muchas preguntas por parte de los profesionales, llegó el diagnóstico: Trastorno del Espectro Autista.

Eso quería decir que serías diferente al resto y que te encontrarías con dificultades a lo largo de tu vida.

El mundo se me derrumbó. Todo era desconocido para mí y no sabía por dónde empezar.

Pero poco a poco fuiste tú quien me enseñó el camino. Me abriste una ventana que nunca había abierto. Me enseñaste que ser distinto no significa ser raro, sino ver la vida desde otra perspectiva.

Gracias, porque tu pequeño ser ha dado sentido a mi vida. Y perdón si a veces no he sabido entenderte o hacer las cosas como tú querías.

Te aseguro que, como mamá y como ser humano, lo intento hacer lo mejor posible.

Sé que no puedo ofrecerte los mejores centros, ni los tratamientos más costosos, ni todos los recursos que existen. Pero te prometo algo más importante: estar a tu lado pase lo que pase, no abandonarte nunca y luchar contigo cada día para que crees tu propio camino.

Habrá momentos buenos y malos, pero intentaremos sacar siempre el lado positivo. Lucharemos juntos hasta el final y enseñaremos al mundo vuestra manera de ver y sentir la vida.

Ese amor tan grande que tenéis para dar. Ese amor que enseña a valorar lo verdaderamente importante y a vivir la vida como es: bella y maravillosa, en todos sus aspectos.

Siempre te lo digo y siempre te lo diré:

Gracias por ser mi hijo.
Gracias por quererme sin límite.
Gracias por perdonarme incluso cuando me enfado.
Gracias por cambiar mi vida y hacerme mejor persona.

Esta carta no solo es para ti, hijo mío, sino para todas esas madres luchadoras que cada día ayudan a sus hijos a construir un camino digno y libre.

Tu mamá, que te ama.

carta dylan